¿Por qué someterse a más de 15 hrs a la semana de entrenamiento cuando podrías sólo hacer 4 o 5? ¿Por qué buscar 3 Deportes en vez de seguir mejorando en ese que tanto conoces? ¿Por qué invertir no sólo tu tiempo si no también tu dinero en un deporte que te demanda levantarte a las 3.50 am y empezar a dejar tus ahorros en llantas, bicicletas más livianas, gorros para la piscina y hasta cauchos para el pelo que antes no aparecía tener relevancia?

Sencillo; porque cada entreno es una enseñanza y la carrera en si es una lección de vida que te recuerda cuán afortunado eres. Simplemente es una forma de sentir que estas VIVO.

45_m-100786990-DIGITAL_HIGHRES-1958_039831-11958628

Lo sé, por que lo veo todos los días en mi consulta; no todo el mundo tiene la disciplina, la mente, el corazón, la pasión, la perseverancia y hasta el masoquismo en el mismo chip para dejarse retar por lo desconocido. Para mí no se trata del cuerpo fit, del sixpack o del peso; para mí esto siempre ha sido el espacio dónde aprendo de mí, dónde encuentro el poder de la mente para dominarla, dónde tengo conversaciones conmigo para entender porque estoy en esta tierra y dónde me lleno de energía para motivar a otros a cambiar el rumbo de sus vidas cuando estas parecen no tener sentido.

Este camino empezó como una escalera de enseñanzas y retos que poco a poco fueron tomando forma hasta convertirse en un ironman 70.3. Los que me conocen saben que llevo más de 10 años corriendo y que así cómo de indiscutible es que me llamo María Paula, es el trote en mi vida. Somos uno, y espero eso nunca cambie. A comienzos de este año, Santi, mi esposo, me intento convencer de las mil y un formas que entrenará con el (él ya llevaba 1 año haciendo tri) y yo venía post maratón con ganas de un reto nuevo.

No fue fácil convencerme, pero la 1ra vez que fui a nadar (me negué a hacerlo unas 20 veces) descubrí que la vida tiene muchas pasiones, pero está en nosotros descubrirlas. Jamás pensé que nadar se me fuera a facilitar y mucho menos que mis entrenadores fueran a creer en mí tanto como yo creo en mis corredores. Eso fue sin duda un gancho muy fuerte para decir “yo puedo” y aceptar enfrentar uno de mis grandes miedos; meterme en lagunas y nadar en ellas :S.

Muchos de ustedes me siguieron día a día en los entrenos, por strava, por mi cuenta personal de IG (@mariapaulaestela) y hasta en mi consultorio. Se asombraban de lo que les contaba y me decían “eres anormal” cuando entendían y dimensionaban que eran un 70.3, algo que hasta el momento yo no considero cierto, simplemente es cuestión de disciplina porque el cuerpo tiene la capacidad para esto y mucho más.

Pasaron 4 meses donde me enganché con está locura como hace mucho no lo hacía. Sólo veía récords, y más récords en las 3 disciplinas. Cada entreno era la cumbre del día, porque cuando pensaba haber llegado a mi límite talucita (mi entrenadora) me decía “yo sé que puedes ir más rápido”. Y así fue, hasta 8 días antes del ironman; me dió el voto de confianza para nadar con todos los hombres del equipo que son de admirar y me botó en la 2da ola de tiempos para ingresar al mar el día de la carrera. Pero antes de esto, cuando todo venía sumando felicidad ya que siempre tenía con que dar un poco más, aparece un dolor en una nalga (sí, una nalga) que se intensifica cada vez que me subo a la bici. Para no hacer la historia tan larga fueron casi 5 meses de dolores que en principio parecían musculares, pasando por Dx de síndrome piramidal, hasta tendinitis de glúteo medio con 3 exámenes que no concluían nada.

5 meses frustrantes entre no dar con el médico y el dx adecuado y al mismo tiempo intentar mantener mi vida laboral marchando con un entreno que se vuelve cada vez más doloroso. Sesiones de fisioterapia que intentan sacarme adelante lo más pronto posible para no empezar a caer en esa curva de rendimiento pique abajo. El trabajo se vuelve inmanejable, no puedo sentarme en el consultorio porque no soporto la silla, empiezo a pasar noches sin dormir porque me duele la cadera como si tuviera 100 años y nunca me hubiese movido, se me empieza a contracturar la espalda y no logro si quiera tener ánimo para comer porque el dolor es simplemente inmanejable. Aquí el pico del día se convierte la fisioterapia, el único lugar donde siento descanso y dónde no pierdo la esperanza de llegar a Cozumel. Termino la fisioterapia, y una madrugada en la pista siento el tirón más feo de todos en el lugar dónde supuestamente ya no había lesión.

Ese día, entiendo que no todo es cómo y cuándo uno quiere; y está es quizá una de las lecciones más grandes que nos da el deporte. Abandono el entreno intentando mantener el ánimo para nadar solamente, mientras espero la última cita médica; pero a estas alturas lo único que quiero es no saber del triatlón, no ver una bicicleta más y mucho menos ir a la pista. ¿Cómo se supone debería llegar a esa meta en cozumel cuando faltando mes y medio voy pique abajo? Yo nunca lo supe; pero Talu y Sergio si.

Llega la cita con el que sería el médico que daría por fin con el dx y con algo de fe plantearía una solución. Y así no más como una cachetada a la realidad me diagnostican con pinzamiento de cadera y ruptura del labrum (el cartílago) después de un examen que no le deseo a NADIE.

Me cuestiono; ¿por qué yo, porque Ahora? ¿Para qué hago esto? ¿es necesario seguir entrenando así? ¿Qué tanto quiero el medio Ironman? ¿Qué tanto me va a perjudicar esto el resto de mi vida? ¿tendré que dejar el trote? Los deportistas que me leen me entienden; frustración nivel 1000. Así fue como el último mes muchas cosas cambiaron y las 3 cosas que el médico me puso sobre la mesa fueron:

  1. Si no quieres hacerte más daño puedes hacer sólo 1 trote a la semana (duro mentalmente para quién la cabeza le juega todo el tiempo).
  2. Va a doler, me guste o No, el dolor va a estar pero nada que no haya vivido en los últimos 4 meses (si, el masoquismo siempre hará parte de esto).
  3. Tendrás que operarte si piensas seguir haciendo ejercicio el resto de tu vida una vez pase la carrera. (Nada fácil de digerir pero para eso habrá tiempo).

Y así, entre las palabras de ánimo de Santi, Serg, las fisios y mis amigas, Talu me adecua el plan para seguir sumando carga con lo que es viable. Una mente positiva, credibilidad en un plan de entreno que me ha llevado a donde debo llegar, cabeza fría para hacer de cuenta que el dolor no está (al menos que no fuera más intenso), un esposo que me cuida e intenta entender lo que pasa motivándome a no desistir y un corazón cargado de ilusiones por llegar a ese gran día y vivir lo que en teoría ya es conocido pero al mismo tiempo desconocido para el cuerpo y para la mente. Y ni hablar de la odisea para llegar, en 3 ocasiones pensé que la vida estaba siendo clara diciéndome que no viajará, que está vez no sería y que carreras habían más. Una aerolínea en huelga, 4 tiquetes comprados y ningún vuelo salía para Cancún, 12 horas de retraso y una dormida en las calles de playa del Carmen cerraron el ciclo para llegar a la carrera.

20170923_052610 (800x581)

Sinceramente aquí es donde las palabras se me van para hablar de la carrera en si. Me ha costado mucho entender que pasó y tal vez eso es lo que ha hecho que me tomé 1 semana meditar la carrera para poder escribir sobre ella. Quizá fue una meditación profunda, quizá fue una interiorización de todo lo que fue el proceso de altibajos, o simplemente no hay respuesta más allá de; así viví el ironman70.3. Intentaré revivir lo que más pueda.

Recuerdo estar en el muelle a minutos de salir con algunos hombres del equipo, en esa 2da ola a la que le tuve mucho respeto pero al mismo tiempo la que me llenó de emoción y adrenalina. Estar ahí adelante fue la recompensa a tanto entreno. Pero la adrenalina desaparece en el momento que toco el agua. Nadé esperando esa sensación de angustia/adrenalina/emoción que todos hablaban pero nunca llegó. Es más, mi cuerpo nado y estuvo ahí como si lo hubiese hecho muchas veces, fue como una meditación profunda, eso que me produce el agua (cuando talu no intenta matarme 🤣 en ella). Salí del agua y sólo ahí pensé “ojalá lo haya hecho bien para que los que creen en mí se sientan orgullosos, en especial Serg, a quien tanto admiro”.

ironman2

Salí a una bici que me disfrute como cientos de salidas, 90km que pasaron como un abrir y cerrar de ojos a pesar de que en el km 40 empezó la cadera a molestar. Hoy no era el día para dejarse ganar por el dolor así que me concentre en pasar gente (en especial algunos hombres que parece no entendieran que las mujeres también podemos y les duele el orgullo cada vez que los pasaba, a tal punto que hacían lo ilegal; sobrepasarme por la derecha) sonreí, hable y hasta conocí a un colombiano en la vía, mientras disfrutaba una de las cosas que más amo, el mar. Me convencí desde que entre al agua que no iba a pensar en “me falta la bici, me falta el trote y me duele la cadera” sino hacer cada deporte como si fuera lo único que iba a hacer, ya el cuerpo sabría qué tanta gasolina quedaba cuándo llegará la hora de trotar y a la cadera le mantendría el trato; llévame a la meta que después de esto te voy a arreglar.

13_m-100786990-DIGITAL_HIGHRES-1958_007850-11958596

Me baje de la bici feliz sabiendo que mi familia me hacía barra desde Colombia, México y Holanda, y muchos de ustedes que hoy me leen estaban ahí pendientes. Hasta ahí…..esta experiencia me entregaba todo lo que yo traía como expectativa. Y como el deporte te alecciona y te enseña que en la vida nada está ganado empiezo a correr y paso a paso empiezo a ver el infierno. Un duro golpe para el orgullo que siempre tuvo en su conversación “si dominas las 2 primeras lo tienes ganado porque el trote es lo tuyo”. El dolor de la cadera se agudiza y no encuentro la forma de caer sin que incremente. Venía con una alimentación impecable durante las 3.5 horas que llevaba y me empieza a costar comer más geles, el calor aumenta y la cabeza empieza a hacer de las suyas. Si bien la bici siempre me había mostrado que la transición me dejaba con una cadencia para volar y correr por debajo de 5 a un paso cómodo, está vez no era así. Intentaba ir más rápido y la velocidad cada vez iba más baja. Ya no me cabía ni agua, ni hidratantes, ni geles, sentía que pesaba 2 kg más con todo lo que me había tomado para dominar el calor. Me enfrentó además a una de las cosas que más me perturban; 21km en un circuito (es decir dos vueltas al mismo lugar) e intento partir la carrera en 4 segmentos para no hacerlo tan duro a una cabeza que ya va destrozada. Una vez veo pasar a todos los que van por delante de mi equipo y giro en el 1er cono (5k) empiezo a caminar.

30_m-100786990-DIGITAL_HIGHRES-1958_028153-11958613 (533x800)

Me pongo en duda si tendré cadera para terminar así sea caminando pero recuerdo que me he cuidado el último mes para poder dejarlo todo aquí y que 5 días antes talu me demostró que había pasado de hacer mi km más rápido en 4.15. ha hacerlo en 3.50. En teoría había con qué. Completo los 10k y veo a la punta de mi equipo llegando a los 21k con cara de dolor, lo que me reitera que somos todos, que a todos nos está costando y que no será fácil. Empiezo a partir la carrera en sprints por estaciones de hidratación y camino cada estación porque no tengo más. Me cuesta mantener mi paso pero me convenzo que entre menos camine más rápido terminó el problema es que caminar o correr generan en este punto el mismo dolor. Llegó a los 15k y ahí la mente termina de jugarmela, vengo caminando en TODAS las estaciones y para un corredor eso mentalmente destruye, o al menos eso me pasa a mí. Me alcanza Caro (nuestra ironwoman) y me intenta llevar con ella, intento seguirle el paso pero cuando no hay cabeza no hay corazón, pulmones, piernas, ni cadera que aguanten. La dejo ir y sigo con mi plan de correr entre estaciones.

21_m-100786990-DIGITAL_HIGHRES-1958_024359-11958604 (427x640)

Tengo que llegar porque tengo que darle ese premio a Santi, no hay nadie más orgulloso de mis logros que el. Él siempre supo que tenía madera para esta locura y fue quien más me insistió en no rendirme, está lección de vida se la debo a el y debía llegar porque él venía sufriendo igual. Paso la última estación y cada vez veo menos gente y empiezo a pensar que tanto entreno, tanta preparación y tanto disfrute no pueden terminar con tanto sufrimiento y tanto dolor. Se que al cruzar la meta esos 5 segundos de satisfacción cambiarán todo, ya lo había vivido con la maratón y con todas las carreras que he corrido. Pero está vez no fue así. Apenas gire y vi el tapete rojo fue como un sueño, ver a esos grandes atletas que admiras pasar por ese tapete tantas veces, pero está vez era yo.

43_m-100786990-DIGITAL_HIGHRES-1958_039829-11958626

Con un grito del alma levanto los brazos y celebró estar ahí mientras intento mantener un trote digno de llamarse trote y no caminata rápida 🤣. Cruzo agradeciendo a la vida por una oportunidad más, a mi cadera y mis piernas por permitirme recorrer 113km y al destino por ponerme justo ahí. Recibo mi medalla y sólo pienso que gracias a dios se acabó el sufrimiento. Y esta vez, en vez de llorar de la emoción quedo pasmada (lo que ha durado 6 días más). Me encuentro con mi equipo y sólo veo felicidad y emoción; y yo? Pasmada, con una cabeza que empieza a cuestionarse todo lo “malo”. ¿porque carajos sufrí tanto si 21k casi que se corren cada 15 días? ¿Porque tuve que caminar sí correr era lo mío? ¿Porque cruzó la meta y no siento la misma emoción que todos? ¿Tanto entreno para recibir está medalla y sentirme como en un mundo paralelo con un dolor indescriptible en la cadera?

39_m-100786990-DIGITAL_HIGHRES-1958_033764-11958622

Era como si mi cuerpo lo hubiese hecho sólo, entre la guerra de la mente, el dolor y el corazón que tanto lo quería. Hoy escribiendo esto me doy cuenta que tal vez si soy “una alienígena” como me dicen mis hermanos, mi entrenadora y mis amigas 🤣. Sólo escribiendo esto me doy cuenta lo mucho que hice. Era mi primera vez y jamás podré comparar correr 21k con correr 21k después de 91.9km recorridos a tope en un calor infernal y con una cadera que tiene una lesión de fondo. No fue fácil entenderlo pero hoy digo: Lo logre, y me siento feliz, me siento orgullosa pero sobre todo; me siento viva, porque inclusive el dolor de la cadera es una señal de que estoy viva! Y al final, eso es lo que importa.

77_m-100786990-DIGITAL_HIGHRES-1958_088931-11958660 (530x800)

Gracias Amor por ser mi guía y coequipero. Gracias Talu por ser una maestra del deporte. Gracias Serg por ser inspiración y sabiduría. Gracias Twin por acompañarme en esta locura y mostrarme que los límites los ponemos nosotras que gratificante ha sido entrenar contigo. Gracias Jaris y Anita Arteaga por estar siempre pendientes de mi con buena vibra. Gracias a las Caros por enseñarme todo el tiempo y acogerme en sus pedaleadas, son mujeres de admirar. Gracias Cha por ser mi salvavidas en Tominé y enseñarme con paciencia y caballerismo tanto de esta locura. Gracias Tomy por siempre tener palabras para empujarme hacia adelante. Gracias Rafa por siempre tener un grito de emoción para la mafia. Gracias Alejo por siempre tenerme un feedback a pesar del bullying #amiguis. Gracias Nico por ser el culpable de Cozumel 2017. Gracias a mis fisios Patty y Sophi por llevarme a la meta.

Gracias Ivan y BikeZone por los mejores consejos y acompañamiento para esta carrera. Gracias T y Nike por acompañarme en cada km, Gracias Garmin y Pablo por mostrarme lo que tengo para dar e ir conmigo en cada locura. Gracias a mi familia por entender y apoyar mis locuras.

Gracias a la vida porque si no fuera por este reto no los conozco a todos ustedes y tampoco habría recorrido este camino del que valió la pena cada gota de sudor!

Nos vemos en un próximo 70.3 después de que el médico me deje con mi cadera nueva!

Ninguna parte del desarrollo, contenido, o retroalimentación publicado en esta pagina web puede ser reproducida sin la aprobación escrita de Live Life - Nutrition for the Soul.
Copyright © 2010 - 2016 Live Life Nutrition for The Soul.
Todos los derechos reservados
Categorías: Bienestar, Fitness, Testimonios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *