Anorexia, tal vez una palabra que para muchos no tiene importancia, pero en lo que a mí respecta si, les contare porque. De pequeña con mis papas y mi hermano, veíamos programas que hablaban sobre la anorexia. Yo no entendía como las mujeres podían dejar de comer, pues a mi siempre me ha encantado la comida, tanto así que muchas veces competía con mi hermano en ver quien comía más. Pese a que amo la comida, caí en esta enfermedad sin darme cuenta, pues desde mis 6 años practico patinaje artístico, un deporte maravilloso que juega con mis sentidos y que se adentra en el fondo de mi ser llevándome a un mundo lleno de mucha pasión.

lina bernal

Cuando tenía 14 años me tuvieron que realizar una operación en diciembre, mes en que se come de todo :D. Por ende así yo estuviera en cama comía todo lo que me traían mis tías, mi abuela y no me preocupaba por mi físico, pues aunque comía mucho era delgada. Sin embargo dado que estaba en cama comiendo desmedidamente y sin poder hacer ejercicio engorde. Al mes cuando retome mis entrenos, todo el mundo me decía que estaba gorda que tenía que bajar de peso, que no me veía bien en las trusas y que el peso que tenía no me servía para el deporte. Tanta presión en torno a mi peso me llevaron a tomar la decisión de comer sólo dos veces al día y a hacer mucho más ejercicio del que hacía antes de la cirugía. Con el paso del tiempo vi que estaba funcionando entonces para adelgazar más empecé a dejar las harinas, los dulces, las proteínas y así sucesivamente, llegue al punto en el que sólo me alimentaba de fruta tres veces al día o muchas veces solo tomaba café o yogurt durante el día. Aunque no me gustaba como me veía en el espejo, pues me veía muy delgada, el temor por engordar no me dejaba ingerir otros alimentos. La angustia de mis papas hizo que volviera a consumir proteínas y verduras, sin embargo el temor por engordar seguía.

Un día estando en mi habitación mi hermano mayor (quién practica patinaje artístico también) entro a preguntarme cómo me había ido en la competencia. Le conté como me fue y le pregunté porque no me había vuelto a ver competir, pues en todo el año no me había ido a ver. La respuesta que me dio fue del corazón y con los ojos aguados (algo muy raro en él): “Lina yo no la he vuelto a ver porque me da miedo que cuando usted haga un salto o ejecute un elemento se parta”. Su respuesta me impacto mucho, tanto que no supe que decir. Cuando salió de la habitación empecé a pensar en el daño que me estaba causando y en el daño que le estaba causando a mi familia; ese día acepte que sufría de anorexia y que tenía que buscar ayuda de alguna forma. En ese momento y para despejarme un poco cogí mi celular y empecé a ver fotos en instagram. Para mi sorpresa que me encontré con tres cuentas las cuales me dieron inspiración para empezar a comer, así que al día siguiente decide incorporar otros alimentos, pasaron los días y yo seguía pensando en donde podría encontrar ayuda sin tener que internarme pues esa idea la detestaba, un día mirando una de las tres cuentas que me inspiraron, vi la cuenta de Live Life así que entre a su página, luego de leer sobre ellos y sin pensarlo dos veces les envié un mensaje.

Hoy doy gracias por no pensar en enviar ese mensaje, pues en Live Life comencé un proceso maravilloso, que al principio pensé que no lo lograría pues cuando María Paula Estela me dio mi programa, lo único que paso por mi mente fue en donde me va entrar todo esa comida. Aunque no fue fácil hoy como entre cinco o seis veces al día, ya no me angustia comer, por el contrario lo que me angustia es no poder comer.

Gracias a ella, a mi familia, a mis entrenadores y a mis amigos, logre pasar de pesar 39 kilos a 50 kilos, logre amar y aceptar a mi cuerpo tal cual es y logre sonreirle a la vida mucho más.

Sólo puedo darle gracias a la vida por poner en mi camino a María Paula Estela, pues con ella aprendí que lo más importante no es el físico, sino estar saludable, quererte a ti mismo, aceptarte tal cual eres. Con ella comprendí que no sirve de nada ser delgada si estas destrozado por dentro, con ella aprendí que todos los alimentos de la madre tierra (Harinas, Verduras, Frutas, Proteínas y demás) son vida, son el combustible de nuestro cuerpo y que todo en la vida se trata de un equilibrio.

Debo confesar que me da miedo y a la vez me emociona cada vez que tengo que ir a un control, me da miedo porque no quiero que me digan que retrocedí en mi proceso, pero me emociona porque se que aunque haya sido un día duro, siempre me recibirán con gran alegría y siempre saldré recargada de sonrisas, de positivismo, de confianza y de mucho apoyo.

Por último te doy gracias María Paula por iluminarme y devolverme la esperanza de vida, te doy gracias por apoyarme en todo momento, por recibirme con tanto amor, por alegrarte con mis logros y sobre todo te agradezco porque aparte de encontrar en ti una gran doctora encontré una amiga.

Lina Paola Bernal.

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