Te cuesta trabajo dormirte? Te acuestas en la cama pero duras horas dando vueltas? prendes y apagas el televisor, cambias de almohada y hasta te tomas una goticas pero tampoco?

Conciliar el sueño no debería ser una tragedia de hecho es un proceso completamente natural e inconsciente del cuerpo, pues es su mayor fuente de energía. Podemos vivir días sin agua y sin comer, pero muy poco sin dormir. El problema llega cuando nosotros mismos nos encargamos de alterar el proceso natural, y es entonces cuando el sueño se convierte en una dificultad. Revisa si caes en alguno de los siguientes hábitos para que puedas maximizar una de las mejores medicinas del cuerpo, el descanso.

sueño

1. Utilizar el computador y trabajar en la cama.

Trabajar desde la cama, utilizar el celular y básicamente realizar actividades que desde su naturaleza no son para llevar acabo desde la cama, hace que el cuerpo se confunda. Todos los cuerpos tanto animales como plantas y demás vivimos bajo ciclos circadianos; ciclos biológicos que se dan con determinada frecuencia y duración durante el día influenciados por cambios en el metabolismo, en la secreción de hormonas, la luz solar etc. Por eso cuando establecemos una rutina diaria el cuerpo se adapta a esos horarios y luego cambiarlos es más difícil que si no tuviéramos la rutina. Uno de los mayores influenciadores del ciclo circadiano es la luz solar, cuando estamos en un lugar oscuro, el cerebro deja de recibir tanta estimulación a través del ojo y comienza a secretar la hormona que muchos conocen como la hormona del sueño; la melatonina. Esta hace que podamos conciliar el sueño facilmente, cuando nos levantamos y recibimos la luz solar se inhibe la producción de la melatonina haciendo que dormir de día se más difícil. Por eso si utilizas el computador, prender muchas luces y le enseñas al cuerpo que la cama no es para dormir, pues la secreción de melatonina no va a comenzar a la hora ideal, puesto que sigues estimulando el cerebro con luz artificial (computador, televisor, celular, etc). Desconéctate de la responsabilidad laboral antes de meterte en la cama, podrás dormir con mayor facilidad.

2. Comer en la cama

Ya entiendes que pasa a nivel hormonal, cuando entramos al cuarto oscuro y nos metemos en la cama. Ahora, si lo que necesitamos es que el cuerpo este relajado para poder empezar la secreción hormonal y conciliar el sueño, imagina cuando comemos en la cama, y además viendo televisión! El cuerpo esta distraído, recibiendo luz artificial, esta siendo estimulado por las sensaciones de la comida y por lo que sea que estés viendo en el televisor. Además la sangre esta concentrada en todo el tracto gastrointestinal haciendo digestión. Claramente el cuerpo entenderá que la cama no es el espacio para dormir, así que no esperes quedarte dormido apenas pongas el plato en la mesa de noche.

3. Acostarte disgustado y/o pensando en los problemas

Como hemos visto en publicaciones anteriores estar estresados, inclusive malgeniados eleva la cascada de hormonas que nos mantienen alerta, con el corazón acelerado, las pupilas dilatadas e inclusive con un mayor nivel de sudoración. Todo esto por que sometemos al cuerpo a un nivel de estrés alto, donde el no puede distinguir si es por un atentado contra la supervivencia o simplemente estrés emocional/laboral. Esto impide a toda costa que el cuerpo se relaje, que el ciclo circadiano se ponga en marcha y que podamos conciliar el sueño. Por eso, si tienes algún problema o si tuviste alguna discusión intenta solucionarlo o inclusive pedir perdón y arreglar el problema antes de ir a la cama. Si te llevas el problema o el disgusto a las sábanas seguramente te la pasarás mirando el techo toda la noche.

4. Acostarte justo después de comer

Cuando comemos nos lleva un tiempo hacer digestión. Si nos acostamos inmediatamente después de comer corremos el riesgo de que la comida pueda devolverse del estómago hacia el esófago y que el ácido del estómago nos genere una gastritis o malestar. Esto impide que podamos dormir, que nos levantemos constantemente en la noche y que claramente no disfrutemos ni siquiera la comida de la noche anterior. Por eso date un tiempo para comer, espacio para disfrutar la comida y que más o menos 1 hora o hora y media después puedas ir a dormir con toda la tranquilidad.

5. Acostarte justo después de entrenar

Cuando hacemos ejercicio liberamos hormonas como la adrenalina e incluso el cortisol entre muchas otras. Estas aumentan la tasa metabólica basal y nos dejan más despiertos que nunca. Por eso si entrenas muy tarde y luego te metes en la cama es probable que no puedas conciliar el sueño o que te estés levantando constantemente en la noche. Procura hacer ejercicio al menos 2 horas antes de acostarte para que te regales el espacio de que el cuerpo vuelva un poco a la tranquilidad.

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Categorías: Bienestar, Fitness

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